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         PILAR DEL VAL             del 16 de junio al 5 de julio de 2014

Pilar del Val
(Avilés, 1953). Sigue estudios en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal. Asiste al Taller Experimental de Humberto y completa su formación a través de cursos y seminarios bajo la dirección de Javier Barón, Alfonso Albacete, Joan Hernández Pijoan, Santiago Serrano, Antonio López, Carlos Franco...

   Realiza, entre otras, exposiciones individuales en las galerías Benedet (1998), Dasto (2006) y Arancha Osoro Espacio (2014), Universidad de Oviedo (2000) y Auditorio Príncipe Felipe (2003), Oviedo; Galería Amaga (2002) y Centro de Arte y Exposiciones CMAE (2013), Avilés; Galería Orfila, Madrid (2010, 2014).

  Participa en colectivas y en las ferias internacionales de arte Lineart, Gante (Bégica) (2004, 2005); Arcale, Salamanca (2004) y Holland Art Fair, La Haya (2006).

   Concurre a diversos certámenes, obteniendo los siguientes galardones: Becada en IV Muestra de Artistas Plásticos del Principado de Asturias (1995); Premio de Adquisición (1998), 2º Premio (1999 y 2001) de los Concursos de Pintura Ciudad de Martos (Jaén); Finalista del IV Certamen de Pintura de Villaviciosa-Asturias (2001); Premios de Adquisición II Premio Internacional F.L.C. Principado de Asturias (2003) y Premio Junta General (2004, Finalista 2005), Principado de Asturias; Primer Premio Andrés Eugenio González Cazorla, Málaga (2003); 2º Premio XXII Emilio Ollero, Jaén (2008); Premio Adquisición en XII Bienal Casa Consuelo-Otur-Luarca (2009); Premio Especial Cajastur, Villaviciosa (2009); Primera Medalla de Honor en XVIII Certamen de Pintura de Tudela (Navarra) (2010); Fondo de Adquisición CMAE, Avilés (2013).
 S.T. Mixta/tabla, 120 x 120 cm.
 S.T. Mixta/tabla, 120 x 120 cm.
 S.T. Mixta/tabla, 50 x 50 cm.
 S.T. Mixta/tabla, 20 x 20 cm.

LA POLISEMIA DERIVADA DEL VOCABULARIO.

La obra de Pilar del Val, inequívocamente personal y consecuencia de una larga y muy meritoria trayectoria de trabajo y disciplina, tal afirma Rubén Suárez, crítico que ha seguido muy de cerca todo su trayecto cauta y meditativamente evolutivo, debe ser entendida como una experiencia intelectual pese a su solidez estilística que, si activada en sus orígenes por instancias orgánicamente constructivas, va a ser afectada luego por la presencia de espontáneas pero complejas impulsiones subjetivas racionalizadas gracias a una conducta estética derivada de esa normativa, sin que la funcionalidad técnica coarte o ahogue lo que de emoción y de tensiones, de desconciertos e incluso de reticencia y de contradicción se derivan de esa subjetividad.

La conversión de la entidad plástica que entendemos como pintura en un objeto receptor y al mismo tiempo emisor de esas anímicas desazones, nacidas en su intimidad receptiva y sensible y por ello sólo evaluables poniendo en juego recursos especulativos, va a desembocar en una peculiaridad lingüística drásticamente ajena a esas formas de arte inferior, solapadamente impregnadas de recurrencias dadaístas o de banalizados y epidérmicos conceptualismos, consecuentes con el absentismo ideológico que algún pensador consideró característico de nuestra más inmediata contemporaneidad, como tampoco se fundamentara en el tan frecuentado informalismo que puso en cuarentena el marasmo expresivo que predominó en la muy prolongada posguerra y que pervivió, incluso con sobresaliente, vitalidad, en la acomodaticia inmediatez que nos acoge.

Con sustantivas diferencias en razón a la intrínsecamente diacrónico de toda creación pese a su doble carácter de hecho autónomo y de hecho social tantas veces refrendado, que hacen muy otra su filológica compostura, es a partir de las rigurosidades semióticas y estructuralistas que alentarán en las investigaciones ópticas que propiciaran la racionalidad constructiva y el posterior concretismo que de esa realidad se derivó, que Pilar del Val va articular su propio lenguaje.

Renegará de las falacias lingüísticas, fatigosamente repetitivas, que la industria cultural, servida por nuevas generaciones de absentistas, alentó, para someter a constante verificación los presupuestos cinéticos más que estrictamente constructivos, en que se sustentara una abstracción que, si en cierto sentido arquitectural por estar íntimamente trabada a la estructura y por el mismo empleo de recursos metafóricos, va a ser soporte de una suerte de poética visual en la que el dominio técnico será instrumentalizado a favor de una expresión, organizada desde la síntesis de los componentes que intervienen en su configuración, aunque en una primera visión pareciera ennieblada por la indeterminación emotivo más que dotada de las transparencias visuales que lo estrictamente visual le procuran.

La conjugación no solemnizada de elementos de a veces dudosa e incógnita verosimilitud, coadyuba a que la obra, su evidente entidad plástica servida por la intermediación de rítmicos y equilibrados desarrollos de diagramas compuestos por redes y lineales entrecruzamientos de curvas y rectas, cuando no son grandes planos de accidentadas superficies en las que se asientan interrelacionados y minuciosos caligramas geométricos de fervorosa ascendencia cubista, sea entendible como una unidad significante que acentúa su desnudez conceptual mediante muy elocuentes y austeras corduras coloristas, frecuentemente monocromáticas y ajenas a toda aleatoria disonancia.

Este acto mental, tan contrario a la ausencia de significación ahora tan en boga, devendrá así en objetivaciones, de no siempre accesible naturaleza, que van a ser sometidas, sin procedimiento narrativo alguno, a exigencias que se originan en su yo más reservado y riguroso, para que lo que oculten tenga tanta importancia como lo que puede adivinarse, porque enigma y evidencia se muestran simultáneamente a la vista del espectador.

De esta connotación derivará la construcción de un lenguaje, hermético en ocasiones, subyugante y sugeridor en las más, íntimamente trabado en la elocuencia silente de los materiales que emplea y abierto a nuevas experiencias, tal vienen a confirmar sus formas volumétricas exentas más recientes, en el que cada vez son menos visibles las adherencias culturales que a su génesis acompañaron.

                                                                                               Antonio Leyva
                       
De las Asociaciones Española e Internacional de Críticos de Arte.
                                                                                                   
    Abril 2014


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