Mª DOLORES F. TEIJEIRO / JOSÉ TOLEDO

“PULSOS” Del 17 de marzo a 5 de abril de 2014

J. Toledo, “Carrera de obstáculos”. Madera danta roja, 80 x 50 x 43 cm.

“Sueño de arlequín”. Madera danta, 42 x 31 x 20 cm.

“Momentos en rosa”. Acrílico/lienzo, 60 x 60 cm.

F. Teijeiro, “En un pasado”. Mixta/tela, 30 x 30 cm.

José Toledo nace en Murcia. Licenciado en Bellas Artes, especialidad Escultura, por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de Artes Plásticas y Diseño. Académico de Número de la Real Academia de Bellas Artes de Santa María de la Arrixaca de Murcia. Ha sido distinguido, entre otros, con el Primer Premio de Escultura de la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid (1963); Premio “Carmen del Río”, Madrid (1964); Pensionado en la Academia de Española de Bellas Artes en Roma (1965-1968) y Gran Premio Roma de Escultura (1968); Premio “Ciudad de Murcia” de escultura (1975); Medalla de Bronce en la Bienal Internacional de Arte de Pontevedra (1976); Premio “Tomás Francisco Prieto” de medalla, Fabrica Nacional de Moneda y Timbre, Madrid (1981); Primer Premio de la Bienal de Artes Plásticas de Castilla La Mancha (1985).

Destacan sus exposiciones individuales en la Galería Tolmo, Toledo (2003); Sala Art Nou Mil.lenni, Barcelona (2007); Galería de Arte Imagen, La Coruña (2013); Galería Orfila, Madrid (2014), así como colectivas como Exposición de Primavera “Contraparada”, Murcia (1983); “Expo Sevilla 92”, Pabellón de Murcia (1992); Escultores Murcianos “Contraparada”, Centro de Arte Palacio Almudí, Murcia (2000); “Escultura y Toros”, Palacio Almudí, Murcia (2004); Exposición Artistas del Milenium, Barcelona (2005); “Templanzas y Destemplanzas”, Galería Orfila, Madrid (2005); Feria de Arte de Marbella (2005); FAIM, Feria Internacional de Arte Independiente, Madrid (2006); “Una Generación de Escultores” (2006) y “Murcia con Salzillo” (2007), Sala de la CAM, Murcia; XII Feria de Arte de Medinaceli (Soria) (2013).

Está represetado en los Museos de Murcia, Toledo, Ciudad Real, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Mª Dolores F. Teijeiro nace en La Coruña.Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrática de Artes Plásticas y Diseño. Tiene en su haber numerosos galardones, como la Pensión del Paular (Segovia) y Premio “Rosa Moya Huerta”, Diputación de Segovia (1964); Primer Premio de la Dirección General de Bellas Artes de la Exposición de la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid (1964); Medalla en la Bienal del Deporte en las Bellas Artes (1972); Primer Premio Nacional de Artes Plásticas, Ciudad Real (1984); Primera Finalista del Premio de Dibujo “Antonio Rincón”, Guadalajara (1987); Primer Premio Nacional de Pintura, Ayuntamiento de Tuy (Pontevedra) (1990); Finalista en IV Premio de Pintura “Real Maestranza de Caballería”, Sevilla (1992); Primer Premio en V Certamen Nacional de Danza “Karel” de pintura, Oviedo (1992).

Expone individualmente, entre otras, en las galerías Balboa 13, Madrid, y Montmartre, Bilbao (1990), Obelisco, La Coruña, Torreón de Lozoya, Segovia, y Espí, Torrelavega (Santander) (1991); Israel Galería Linka, Amsterdam (Holanda) (1993); Balboa 13, Madrid (1993, 1996, 1999); Galería de Arte Imagen, La Coruña (2002, 2004, 2013); galerías Orfila, Madrid, y Tolmo, Toledo (2004); Casa de Galicia, Madrid (2005); Galería Crisolart, Barcelona (2013); Galería Orfila, Madrid (2014). Partipa también en numerosas colectivas, como las varias celebradas en la Galería Alfama, Madrid (“El Desnudo”, 1986; “El Bodegón”, “III Cita con el Dibujo” y “Mujeres en el Arte Español”, 1987; “Pequeñas Obras de Grandes Artistas”, 1991 y 1992; “Homenaje a Marcoida”, 1993); Balboa 13 (“El boceto en el arte” y “Homenaje a Goya”, 1996; “Paisajes”, 1997); Orfila (“Templanzas y Destemplanzas”, 2004); Artistas del Milenium, Barcelona (2005); Feria de Arte de Marbella (2005); FAIM, Feria Internacional de Arte Independiente, Madrid (2006); XII Feria de Arte de Medinaceli (Soria) (2013).

Está representada en las Diputaciones de Segovia y Ciudad Real; Cajas de Ahorros de Ciudad Real y Segovia; Dirección General de Bellas Artes; Fundación Antonio Gala, Córdoba, además de en colecciones particulares como la de la Casa de Alba, Palacio de la Zarzuela, Madrid, y otras en España, Portugal, Italia, Francia, Holanda, E.E.U.U., Argentina y Reino Unido.

El color del vacío

“El valor único de la obra de arte “auténtica” se encuentra siempre en todo caso teológicamente fundado. Esta fundamentación puede estar tan mediada como se quiera, mas sigue siéndonos aún reconocible como ritual secularizado, incluso en las formas más profanas del culto a la belleza.” (Walter Benjamin, “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”)

Cuando el filósofo alemán escribió lo que antecede, la fotografía estaba despuntando, el cine en pañales, y la pintura y la escultura se veían amenazadas precisamente porque la reproducción hasta el infinito podía mermar su carácter sagrado y único. Nadie podía imaginarse la velocidad de la reproductibilidad presente con la digitalización reinante, ni el abismo inabarcable al que nos abocamos cada día con la cantidad de información que recibimos.
El arte también es información porque se percibe, primero, como una bofetada de belleza, o de horror, y se recicla mentalmente, después: se piensa. Por eso el arte se ve sometido a las mismas ventajas e inconvenientes que cualquier fruto de la creatividad humana. Anhelo estético, repercusión ética, reconstrucción de colores, modelación de formas.
El arte de la pintora María Dolores Fernández Teijeiro (F. Teijeiro) y del escultor José Toledo (Toledo), lleva más de medio siglo en ese camino que se mueve entre la pulsión de lo que se quiere crear y la plasmación, más allá de las miradas, más adentro del espíritu, de esa complejidad tan simple que los seres humanos llamamos belleza.
En el fondo, quizás porque F. Teijeiro y Toledo son pareja artística y humana, sus imaginarios creativos que repercuten luego en su obras, comparten una gran catástrofe como punto de partida: el mundo, nuestro mundo, -y nuestras vidas- está repleto de vacíos y, como tal, es necesario buscar los colores y las formas para darle sentido.
Una búsqueda inútil, como todos sabemos, pero que en los casos de estos dos artistas alcanza cotas de alto sentido cuando contemplamos sus obras menos figurativas, las de mayor fuerza representativa, las de búsqueda más intensa y mayor ambición. Así, en la pintura de F. Teijeiro es fácil comprobar que no hay pinceles sino manos que desvelan el color hasta el estallido de presencia absoluta. Y en la escultura de Toledo, la fuerza y la caricia de los dedos descubren en los materiales con los que trabaja los huecos de mirada inteligente que dan sentido a la materia esculpida, labrada.

José Mª Noguerol