ANACLETO CERACCHINI

Del 14 de marzo al 5 de abril de 2016

Hombre y mujer. Óleo/lienzo, 38×45

Mujer ante el espejo. Óleo/lienzo, 23 x 30 cm.

Torre de Babel. Óleo/lienzo, 59 x 29 cm.

El sueño de una mujer. Óleo sobre tabla, 86 x 44 cm.

Libertad. Óleo sobre tabla, 107 x 68 cm.

Anacleto Ceracchini, nace en Roma en 1944. Licenciado en Arquitectura por la Universidad de Roma. Profesor de Historia del Arte y Dibujo Artístico en el Liceo Científico (Escuela Superior de Bolonia).

Participa en varios concursos de Arquitectura, siendo distinguido con el Premio por la reestructuración de las Termas de Chianciano (1976).

Colabora desde 1963 en muestras colectivas de Pintura y Escultura en varias ciudades italianas: Roma, Frosinone, Valiano; entre otras.
Realiza exposiciones individuales en la sala Unicaja, Almería (2006), Casas de Cultura de Roquetas Mar (2008) y de Carboneras (2009), y en el Círculo “Amici dell’ Arte”, de Molinella, Italia (2010).

La pintura como gesto: Anacleto Ceracchini.

Anacleto Ceracchini, es un pintor de casta.

Su padre Gisberto Ceracchini fue un pintor plenamente identificado
con el movimiento artístico del Novecento Italiano, iniciado en 1923.
Hay dos aspectos, a mi entender muy significativos de su herencia artística que destacan en su pintura: su alejamiento de las vanguardias radicales y su pasión desbordante por el color.

Hay motivaciones que el pintor expresa a través de estrategias artísticas. En el caso de Anacleto Ceracchini, es evidente su contacto desde la cuna con un universo pictórico lleno de actividad y
de colores.

En sus cuadros, el color genera formas y contenidos pero se convierte en el nexo de unión que da sentido al cuadro.

El color, es también el sustento de un hermoso sentido del humor en el que conviven guiños, insinuaciones y nostalgia. (¿Quizás la nostalgia de su infancia romana en la villa Strohl-Fern, donde su padre tuvo estudio y residencia hasta su muerte en 1982?).

Seguramente no existen dos pintores tan diferentes como Gisberto y Anacleto Ceracchini, sin embargo, en estas pinturas que hoy se presentan, hay atmósferas y tratamientos del color en
el espacio que desprenden un aroma de consanguinidad con el primer Ceracchini que, en mi opinión, es el aroma de la nostalgia.

Y la Nostalgia es el gesto como estrategia sentimental del tiempo perdido.

Ángel Berenguer Castellary