NEOPOP

Del 3 al 22 junio de 2024

Carlos Bloch. “Serpentina”. Acrílico sobre lienzo pegado a tabla, 123 x 93 cm

Carlos Bloch. “Mundo couché”. Acrílico sobre collage y pasta de papel pegado a tabla, 21 x 31 cm

Angie Gray. “Oui”. 2024. Acrílico y collage sobre lienzo, 50 x 50 cm

Angie Gray. “Is there Life on Mars (David Bowie)”. 2024. Acrílico sobre lienzo, 60 x 89 cm

Karina Kawai. “La monja rebelde”. Técnica mixta sobre lienzo 41 x 33 cm

Karina Kawai. “Amigo Freaky”. Mixta sobre papel 27 x 35 cm

Kay Woo. “Thor thinking carrots”. Acrílico sobre lienzo, 55 x 46 cm

Kay Woo. “Thor al the yellow museum”. Acrílico sobre lienzo, 60 x 73 cm

NEOPOP  Carlos Bloch – Angie Gray – Karina Kawai – Kay Woo
Del 3 al 22 de junio de 2024

Carlos Bloch (Las Palmas 1955), reside en su ciudad natal hasta 1972 y, desde entonces, en Madrid, donde estudia dibujo en la Escuela de Artes y Oficios, la Academia Artaquio y el Círculo de Bellas Artes, y danza con el grupo AZ. En los años setenta y ochenta participa activamente en proyectos alternativos como La banda de Moebius o La Vaquería, convirtiéndose en uno de los protagonistas de la “nueva figuración” y de la “movida madrileña” (colabora como ilustrador en las revistas La Luna de Madrid y El Canto de la Tripulación). Tras su primera exposición individual en la Galería Moriarty, (1982), siguen, entre otras, las celebradas en salas madrileñas como Sen (1994), El Almacén de La Nave (1995), Círculo de Bellas Artes (2003) y Galería Aspa (2019, 2022), así como en La Haya, Argel (Centro Cultural de España, 1985), Valencia, Alcalá de Henares (Universidad Cisneriana, 1997, y Sala San José Caracciolo, Universidad de Alcalá, 2008), Rabat (Centro Cervantes, 2002), Lyon (Instituto Cervantes, Docks Art Fair, 2009), Las Palmas (Club de Prensa, 2007, Espacio S/T, 2014). Además de participar en colectivas (I y II Salón Refractario, organizado por Quico Rivas, Galería Buades, 1998, 1999), realiza ilustraciones para varias editoriales (la citada Banda de Moebius, Abada, La Oficina) y la escenografía para el “Pierrot Lunaire”, representado en el Círculo de BBAA, en Madrid (2007).

El hecho de pintar me marca sin ser un absoluto. Pertenezco a una época en que se juntan el tiempo histórico y presente en el acceso a las imágenes del arte. Un tiempo en que los géneros son compatibles y no estancos. Igual que los medios físicos y mentales. Esto favorece tanto la “ars combinatoria” como la experimentación y cada una de ellas plantea sus divergencias y negaciones. Se pinta, dice Max Doerner, con todo lo que se puede pegar, pero también existe el decollage o las instalaciones. Es cuestión de tiempo y espacio tanto como de propósito.

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La californiana ANGIE GRAY reside, desde los los años ochenta del siglo pasado, entre Los Angeles y Madrid, donde tuvo un activo papel en la “Movida” como actriz (“La ley del deseo” y “Matador” de Almodóvar, películas de Iborra y Colomo), trabajó con destacados fotógrafos españoles como modelo y apareció en revistas de moda como Vogue y Elle, iniciando entonces su carrera como artista plástica. Siguió estudios de Bellas Artes en la Universidad de California Irvine y en la Arts Students League de Nueva York, ciudad donde también aprendió serigrafía con Louis Waldon, uno de los ayudantes de la Factoria Warhol. Ha realizado exposiciones de pintura en Estados Unidos, Francia, Ecuador, además de en España, y su obra forma parte de colecciones particulares de personalidades de Hollywood y del mundo del espectáculo, así como de la colección permanente de la Universidad Autónoma de Madrid y la Fundación Olontia, Huelva. Entre sus recientes exposiciones cabe destacar las individuales en Madrid “Yo no soy esa”, con la curaduría de Paco Clavel, en la Sala de El Imparcial (2018) y “Climate Change”, Universidad Autónoma (2017), y colectivas como “Ceci N’est pas un Pays”, L’Emplazament, Toulouse (Francia) y “PopiSSimo”, Artium, (2018), “Artivismo-Cambio Climático”,  Tabacalera (2019), “Virtual EXCHANGE”, La NeoMudéjar, Madrid, y “Flash Time III”, Facultad de Bellas Artes de Cuenca (2020), en algunas desempeñando labores de curadora, y exponiendo junto a artistas como Pablo Sycet, Miluca Sanz, Manolo Campoamor y Cristian Domecq, entre otros.

La obra de Angie Gray no solo intenta enfocar temas de actualidad, sino que busca el lado absurdo y el humor. Ello unido a su interés por la música (en los últimos años ha dirigido videos de grupos de rock punteros norteamericanos), lo que se refleja en las obras que presenta ahora en Galería Orfila, algunas de las cuales llevan títulos de canciones de David Bowie, Bob Dylan o Echo & the Bunnymen, y que podrían unificarse bajo el lema “neopop” de la nostalgia, si la Nostalgia está de moda.

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KARINA KAWAI (Bogotá, Colombia, 1971) vive sus primeros años en Colombia, de donde era natural su madre, y seguidamente en Japón, país de nacimiento de su padre, instalándose finalmente en España. Aquí, se licencia en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, desarrollando su carrera profesional como gemóloga, especialista en diamantes, además de en el oficio de la joyería, diseñando tanto esculturas minimalistas realizadas en plata o en oro, como joyas para el ámbito comercial. Como pintora, participó, en sus inicios, en exposiciones colectivas, en el Centro Cultural de Las Rozas, así como en muestras promovidas por la Comunidad de Madrid para jóvenes artistas.

La multiculturalidad se ve reflejada en sus obras, bajo los ascendientes del comic y, en concreto, el manga japonés, junto a la narrativa, a veces incisiva, de la tradición de la gráfica popular latinoamericana y los collages del neodadaísmo y el pop europeos.

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KAY WOO, escultora y pintora, es natural de Busán (Corea del Sur). Se licencia en Bellas Artes, especialidad de escultura, en la Universidad Nacional de Seúl. Completa su formación en Chicago (Estados Unidos) en los campos de diseño gráfico y publicidad. Formó parte de la plantilla de escultores del departamento de diseño de General Motors en Detroit, a lo que se dedicó durante doce años, desarrollando nuevos modelos de coches. En 2001 se traslada a Madrid y es entonces cuando se vuelca de lleno en su vocación artística, especialmente la escultura: obras en bronce y aluminio, entre cuyos temas destaca su otra gran pasión, el baile flamenco, recibiendo, en 2018, el Premio Cristina Hoyos, en su primera edición, de manos de la bailaora, por su interpretación de este arte. También sus retratos abstractos fueron seleccionados en dos ocasiones por la Society of Portrait Sculptors of England para su exposición anual en Londres. Es miembro del grupo Mínimo Tamaño Grande, asociación de escultores en España, y ha expuesto en varias galerías e instituciones en Seúl, Londres, Bruselas, Roma, Barcelona y Madrid, entre otras ciudades. Entre sus muestras personales destacan las celebradas en el Museo del Baile Flamenco, Sevilla (2017) y Museo de la ONCE, Madrid (2016), en los que está representada, y “Dos culturas, dos escultoras”, Centro Cultural Coreano, Madrid (2014), Galerías Mar, Barcelona, Salduba, Zaragoza y Terra Ferma, Lleida (2013).

En su serie pictórica dedicada a los caballos, un homenaje a estos majestuosos animales, crea composiciones a base de colores planos en las que sus amigos equinos protagonizan encuentros maravillosos en interiores y ambientes de nuestra cotidianidad; una suerte de surrealismo pop.